No solo de montaña vive el hombre y la playa soleada en un dí­a como este es una maravilla que no es para desaprovechar, dejar el coche en el planetario y caminar hasta Benicasim y volver a tomar un cafe en el Pinguis quizás para algunos no será un gran deporte pero para otros quizás deberí­a ser incluido en un manual de practicas saludables.